El medio vaso lleno, el medio vaso vacio. En la vida, esa continuidad de giros y vueltas tan parecidas a la ruleta, indica que muchas veces todo es cuestion de suerte. Pero como solemos decir, a la suerte hay que ayudarla y tambien ayudarnos a reconocer la suerte.
Que queremos decir con esto? Muchas veces tenemos suerte y no lo notamos: solo vemos el medio vaso vacio. Pensemos ahora si eso puede aplicarse a la ruleta: si uno juega al negro o al rojo.
Como el vaso, las probabilidades de suerte son mitad y mitad. Pero pensemos bien: no es esa una suerte? Tenemos de antemano la mitad de probabilidades de ganar. Y si no confundimos posibilidad con probabilidad, tenemos todas las posibilidades de ganar. Y en eso la ruleta de la suerte (llamemosla asi), no se parece tanto a la vida. Porque en la ruleta es muy poco lo que se apuesta en relacion a lo que se puede ganar.
Es por eso que la denominamos ruleta de la suerte. Ruleta de la suerte porque tenemos la fortuna de vernos invadidos por la emocion y el vertigo, por el pulso latente en el pecho y por la expectativa vibrando en nuestros ojos. Si la bola no cae en el casillero que ansiamos, puede ser apenas una mala jugada.
Pero si se posa ahi, justa y redonda, cayendo en la casilla justa de la rueda, entonces la ruleta nos colma con la suerte mas grande que se puede tener: la felicidad. Porque la ruleta de la suerte lo es por algo mas que dinero: es por el hecho feliz de probar nuestra suerte y vernos recompensados, por desafiar nuestras emociones y vernos satisfechos.
En mucho se parece la vida a la ruleta. Pero pensandolo bien, en la ruleta no existe la verdadera mala suerte, y si abunda la buena suerte. En definitiva, la ruleta de la buena suerte es un vaso lleno que nos colma de satisfaccion.